Ocho vidas destinadas a proteger la paz entre las razas de Akame....
ocho magias unidas que cumplirán una profecía...
ocho caminos enlazados con un mismo destino...
ocho vidas y...
una muerte

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Capítulo 1: Dos vidas diferentes


-¿Cuánto falta para llegar al hotel Robert?
-No debería faltar mucho señor.
Era el tercer viaje que Carlos realizaba con sus padres a Francia. Se trata de un chico alto, delgado, de rasgos serenos, al contrario que su carácter. Heredó el cabello castaño de su padre y los ojos verdes de su madre. Muchos lo definen con una sola frase: niño mimado. Él no lo niega.  Pasó su vida viajando debido al trabajo de su padre y nunca fue atendido por su madre como debería, pero a pesar de eso nunca le faltó nada. Tenía la completa atención de los criados y las niñeras, y poseía con una sola orden todo lo que quería, es lo bueno del dinero. Pero aun así sabía que eso traía consigo algunas consecuencias, como el hecho de que sus amigos eran todos por interés,  a ellos les interesaba tener un amigo rico, y a él le interesaba tanto como a su padre tener ciertos amigos buenos para los negocios. Se preocupa por la empresa tanto como su padre o incluso mas, ya que el será el futuro heredero de su imperio.
El chico tiene desde hace un mes  17 años. Al pertenecer a una familia muy adinerada  eso significaba tener un coche nuevo.  Decidió viajar a Francia con sus padres con el simple propósito de adquirirlo allí. Se dirigían hacia un pueblo alejado de la capital en el cual las familias mas importantes (incluyendo la suya) compraban porciones de terreno para construir sus enormes casas veraniegas. Carlos y su mayordomo personal, Robert, van en un gran coche conducido por un chofer francés contratado para la ocasión, mientras que sus padres los siguen  en el coche de atrás con un chofer que trabaja para la familia desde que él tiene memoria. De pronto el chofer balbuceó algo en francés.
-Roberto  tradúcelo por favor.
- Dice señorito que cree que dejó atrás el cruce, y que estamos lejos del pueblo.

Carlos hablo con sus padres y estos le dijeron que cenarían en un restaurante de la zona, que ya era muy tarde y después, en cuanto se calmara la tormenta, darían la vuelta. A pesar de que eso no le agradaba no pudo hacer otra cosa que aceptarlo, el saber que días después tendría las llaves de nuevo coche en sus manos lo reconfortaba. El francés les recomendó un restaurante familiar que a simple vista no llamaba mucho la atención  pero que, según el,  la comida seria un pedacito de cielo. Carlos seguía la conversación con una ceja arqueada, ¿a que restaurante mediocre lo estarían enviando?


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Nérida vivía con su familia desde los 2 años en Canadá. Todos los años sus padres viajaban con ella y con su hermano a la India, su país de origen, para que pudieran celebrar sus cumpleaños con la abuela. Por suerte ambos cuadraban en el mismo mes, con tan solo dos semanas de diferencia. Ese año su hermano cumpliría los dieciséis años y ella los ocho. Durante el viaje el coche que conducía su padre se vio en medio de un accidente  provocado por un matón a sueldo que intentaba asesinar al conductor  que llevaban delante. Lo primero que escucharon fue el tiroteo. La primera de las balas alcanzo al conductor desconocido en la nuca, provocando su muerte y que su coche diera giros bruscos. La segunda bala rompió el parabrisas del coche en el que ella viajaba. Nérida se encogió del susto cubriéndose con sus pequeñas manos. Una tercera bala alcanzo a su hermano en el cuello lo que hizo que la niña quedara completamente paralizada. El resto se perdieron en el aire. Los gritos de su madre pidiéndole a su hermano que no los dejara  eran susurros cada vez más distantes. De pronto su padre perdió el control del coche debido a la velocidad, la falta de visibilidad y los giros descontrolados del otro coche. Cuando Nérida alzo la vista solo vio un gran muro al que se acercaban con demasiada rapidez….
Un trueno la despertó de golpe. Se había quedado dormida mientras doblaba los manteles recién lavados. Llevaba noches sin dormir, esa pesadilla la acosaba. Una vez mas sus ojos estaban húmedos. Su tía entro por la puerta para pedirle que atendiera a las personas que estaban a punto de entrar. Al verla así la abrazo con todo el cariño que podía darle, la consideraba una hija más. Nérida tiene ahora dieciséis años, pronto cumplirá los diecisiete. Vive en Francia con sus tíos y les ayuda con el restaurante que compraron allí. No es tan lujoso como los restaurantes de la capital pero es un sitio muy agradable y muy cálido, y el sabor de sus comidas hace que los que van una vez quieran repetir. Salió de la cocina para dirigirse a la entrada y ofrecer a los recién llegados la mesa adecuada. Un chico de pelo castaño y ataviado con un impecable traje entro por la puerta dando gritos en un idioma que ella conocía. Rápida y decidida, intervino para acabar con ese alboroto.

2 comentarios:

  1. Meeeeencantaa cuando subas el siguente capitulo me avisas porque me encanta tu historia, es genial nunca dejes de escribir

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    1. lo haré encantada, igual tardo un poco pero en cuanto pueda subo el siguiente.

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